Relato

Mientras la noche se decidió a cubrir el cielo, se tejen historias humanas, opuestas, distintas...
Él entra rápido al cuarto y en un movimiento cierra y enciende la luz que desmayada apenas se vislumbra. Ella arma su equipaje, mañana partirá y cerrará el capítulo. Él se tira sobre la cama, con la infaltable botella en su mano, mientras enfurecido divaga: ¿Por qué no reconoció a tiempo que la extraña, que su vida es una mugre sin ella, por qué no decir que le falta la respiración ante la idea de no verla más?  Fueron años sin verse, pero no atinó a clamar su necesidad de tenerla cerca suyo, no soportó ser débil. Y ahora está solo; afiebrado, furioso, confundido, medio loco. Mientras, ella duerme en calma, esperando a mañana y el viaje que la lleva a continuar su vida laboral exitosa, clara, sin, problemas.  Él, apenas soporta el descanso, remolino de locas ideas pueblan su mente, siente que su cabeza estallará.  Nunca más se encontrarán: un encuentro casual se da una sola vez en la vida, jamás se repite,  y no fue capaz de hablar! 
La vida de la joven seguirá en orden: trabajo, entretención, la peluquería, tiendas, amigas, descanso, éxito.   Él sabe que debe cerrar el capítulo, pero mientras, se recrimina, encerrado en su laberinto imaginario y recurrente.   Historias que no fueron final feliz, vidas que no se encontraron. Una palabra hubiera bastado. Pero, apenas quedará un destello que irá perdiendo intensidad hasta morir, después de todo, la vida es sólo un cúmulo de situaciones que siempre tienen un principio y final.

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